El cambio de una caldera estanca a una caldera de condensación te ayudará a gastar menos en las facturas de gas y luz y ser más ecológico. Además, en algunas comunidades, como en Madrid, la instalación de este tipo de calderas es obligatoria. Hoy te contamos todo lo que tienes que saber para cambiar tu caldera estanca a una de condensación.
¿Qué es una caldera de condensación?
Una caldera de condensación es un tipo de caldera de gas que aprovecha el calor residual de los gases de combustión para generar más calor. Esto lo consigue gracias a su intercambiador de calor. Esta pieza enfría los gases de combustión hasta que se produce la condensación y recupera el calor latente que antes se perdía.
Es decir, que los gases que antes la caldera estanca simplemente expulsaba, la caldera de condensación los aprovecha para crear más calor. Lo que conlleva un funcionamiento más eficiente.

Diferencias entre caldera estanca y caldera de condensación
Eficiencia: Las calderas de condensación son más eficientes, alcanzando rendimientos de hasta el 109%, mientras que las calderas estancas tienen un rendimiento de entre el 90% y el 95%.
Emisiones: Las calderas de condensación reducen las emisiones de CO2 y otros gases contaminantes, contribuyendo a la mejora de la calidad del aire.
Coste: Aunque las calderas de condensación son más caras inicialmente, el ahorro energético que ofrecen puede amortizar el coste en pocos años.
Cosas a tener en cuenta al instalar tu caldera
La instalación de una caldera de condensación requiere una planificación cuidadosa.
El espacio: hay que medir bien el espacio que tienes en casa para instalar tu caldera. Hay que tener en cuenta las llaves, tubería y la caldera en sí misma.
Instalación del desagüe: las caldera de condensación cuando funcionan echan mucha agua, por lo que tiene que instalarse una tubería que vaya aun desagüe. Puede ser el de la lavadora o el fregadero. Si el desagüe está lejos, no hay problema. Se puede instalar una bomba de condensados con un tubo transparente muy pequeño que vaya desde la caldera hasta el desagüe elegido.
Conexión de tuberías: Conectar las tuberías de gas y agua a la nueva caldera. Normalmente cuando se cambia de una caldera a otra hay que hacer modificaciones.
Tubería de salida de gases: las calderas de condensación necesitan que el tubo de salida de gases esté inclinado hacia arriba. Por ello que al cambiar la caldera haya que hacer modificaciones en el agujero por el que se saque a la calle el tubo.
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En resumen, cambiar de una caldera estanca a una caldera de condensación puede ser una inversión valiosa para tu hogar. No solo mejorarás la eficiencia energética y reducirás las emisiones contaminantes, sino que también podrás ahorrar en tus facturas de gas a largo plazo.

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